La carrera por salvar el conocimiento científico: por qué preservar los datos es clave para el futuro del planeta

Los datos científicos no solo cuentan historias: construyen futuro. Son la base sobre la que se desarrollan políticas públicas, diagnósticos sanitarios, predicciones climáticas o estrategias de sostenibilidad. Sin embargo, en plena era digital, esta información vital está en riesgo. En el mundo actual, donde los datos sustentan la investigación, la toma de decisiones y la acción frente a desafíos globales, proteger la información científica se ha vuelto tan crucial como generarla. Esta necesidad no es abstracta: surgió con fuerza en 2016, cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adoptó una postura negacionista frente al cambio climático y anunció recortes a las agencias ambientales.

Ante el temor de que se modificaran, ocultaran o eliminaran datos clave —como los de la Agencia de Protección Ambiental (EPA)—, investigadores, universidades y colectivos ciudadanos comenzaron una carrera contrarreloj para rescatar información. Así nacieron los eventos de data rescue y redes de archivado colaborativo que, desde entonces, trabajan sin descanso.

¿Qué datos están en juego?

La preocupación no es menor. Hablamos de información crítica sobre calidad del aire, emisiones de gases de efecto invernadero, modelos climáticos, impacto de pesticidas o riesgo de inundaciones, entre otros. Datos que alimentan investigaciones, políticas públicas y herramientas que salvan vidas.

Uno de los movimientos más visibles fue el del Environmental Data & Governance Initiative (EDGI), que junto con universidades y organizaciones sin ánimo de lucro, comenzó a archivar miles de páginas web y bases de datos federales. También surgieron iniciativas como el Proyecto de Datos Ambientales Abiertos (EDP), que actúa cuando se detecta una base de datos en riesgo.

No es solo ciencia: es seguridad global

Preservar esta información no solo protege el trabajo de décadas de la comunidad científica, sino que garantiza que las futuras generaciones tengan acceso a datos esenciales para comprender y mitigar los impactos del cambio climático. Herramientas que dependen de estos datos —como las que anticipan desastres meteorológicos— ayudan a planificar evacuaciones, proteger cultivos o tomar decisiones de inversión pública.

Eliminar esa información, limitar su acceso o hacerla inaccesible pone en riesgo la seguridad de millones de personas. Por eso, desde universidades hasta bibliotecas y ONG, miles de personas se han unido a esta causa común.

Impacto en la investigación sobre cambio climático

En el ámbito del cambio climático, los investigadores están haciendo todo lo posible por salvar datos fundamentales. Estos datos son esenciales para comprender fenómenos meteorológicos extremos que pueden afectar dramáticamente la vida en el planeta. En varias ocasiones, los científicos han alertado sobre la eliminación de información crucial que podría ralentizar la investigación y soluciones al cambio climático.

Los esfuerzos para archivar datos también han incluido la recreación de herramientas que pronostican el riesgo de desastres climáticos. Estas herramientas ayudan a mitigar el impacto de los fenómenos climáticos en comunidades vulnerables, ofreciendo información clave para planificar respuestas efectivas.

Preservar estos datos es más que una cuestión de ciencia; también es una cuestión de seguridad global. Facilitar el acceso a esta información a las comunidades científicas de todo el mundo es crítico para realizar investigaciones eficaces que ayuden a tomar decisiones informadas.

Desafíos y soluciones en la era digital

La era digital presenta tanto oportunidades como desafíos. A pesar de los avances tecnológicos, conservar información digital a gran escala no es una tarea sencilla. Algunos conjuntos de datos son tan extensos que requieren servidores especializados. Además, los formatos cambian, los enlaces caducan, las webs se actualizan… y sin un esfuerzo constante de archivado, los datos se pierden.

Aquí es donde entra la innovación: desde almacenamiento en la nube y tecnologías de compresión avanzada, hasta colaboraciones con instituciones académicas que prestan espacio de servidor y apoyo técnico.

Voluntarios y equipos dedicados están explorando soluciones innovadoras para enfrentar estas barreras. Desde pedir ayuda a universidades para obtener almacenamiento adicional hasta utilizar tecnologías avanzadas para comprimir y proteger la información, cada paso cuenta. La creatividad es clave para ganar esta carrera.

A pesar de los desafíos, las comunidades científicas no se rinden. La motivación por salvaguardar el conocimiento impulsa la innovación y la creatividad, buscando maneras más eficientes de gestionar los datos.

La fuerza de la colaboración

Este esfuerzo no es solitario. El Archivo de Internet (Internet Archive), por ejemplo, ha jugado un papel clave capturando y preservando páginas web enteras. También están el Proyecto de Rescate de Datos, bibliotecas universitarias y organizaciones civiles que coordinan su trabajo para garantizar que los datos no desaparezcan.

En muchos casos, se están creando copias espejo en múltiples ubicaciones para reducir el riesgo de pérdida. Y lo más importante: se están generando protocolos y manuales para que futuras generaciones puedan seguir esta tarea.

Además, varias universidades, tanto nacionales como internacionales, han ofrecido sus recursos y capacidades técnicas para asistir en este esfuerzo coordinado. Esto ha fomentado una comunidad global de salvaguarda que comparte el objetivo común de preservar la información científica valiosa.

¿Y ahora qué?

La historia demuestra que el acceso a los datos puede verse amenazado por cambios políticos, presupuestarios o ideológicos. Lo que comenzó como una respuesta de emergencia se ha convertido en una red global de protección del conocimiento científico.

Hoy más que nunca, es vital que gobiernos, universidades, ONGs y ciudadanos trabajen juntos para asegurar que los datos —especialmente los ambientales— permanezcan accesibles, verificables y útiles. Esto incluye invertir en infraestructuras, promover la ciencia abierta y garantizar que los datos financiados con dinero público estén siempre disponibles.

¿Y tú? ¿Estás listo para formar parte de una transformación real?

La defensa del conocimiento científico, la acción climática basada en datos y la colaboración entre comunidades son parte de una misma visión: construir un futuro más justo, resiliente y regenerativo. En Bosques Sostenibles creemos que esto solo es posible cuando se combina el impacto ambiental, social y económico de forma equilibrada.

Por eso trabajamos con un enfoque integral basado en nuestro modelo de Sostenibilidad 360°, que no solo mide el CO₂ capturado o los árboles plantados, sino también el empleo rural generado, la biodiversidad restaurada y el valor compartido con las comunidades.

Además, impulsamos nuestro modelo de Sustainable Venturing, una forma de emprender y crecer apostando por soluciones climáticas reales, innovadoras y escalables. Porque creemos que el desarrollo empresarial puede (y debe) estar al servicio del planeta y de las personas.

Desde aquí, te invitamos a pasar de la intención a la acción. Conoce más sobre nuestras iniciativas, proyectos y servicios, y encuentra la manera de sumar tu empresa, tu organización o tu energía individual a este movimiento.

El futuro se construye con datos, con árboles… y con decisiones valientes.

Autor

Imagen de Christian Salazar
Christian Salazar
Comunicación & Social Media / Transformación Digital

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