El incendio forestal de Burgohondo comenzó el 22 de julio de 2026 y afectó a una amplia zona de la provincia de Ávila, obligando a evacuar distintas localidades y dejando una importante huella sobre el territorio.
Es un territorio que conocemos bien. Desde hace más de 10 años desarrollamos varios proyectos forestales en la provincia de Ávila y, entre ellos, el fuego ha afectado a la Repoblación Forestal Monte de Utilidad Pública nº 13 «El Pinar» (T. M. Mijares).
Desde entonces, nuestro equipo técnico ha estado sobre el terreno evaluando las consecuencias del incendio y analizando la información disponible para conocer su alcance.
Las personas y empresas directamente vinculadas al proyecto fueron las primeras en conocer la situación. Ahora queremos compartir con toda la comunidad qué ha ocurrido en Mijares, cómo lo estamos evaluando y qué viene después.
El caso de Mijares
Antes del incendio, Mijares presentaba un estado favorable de desarrollo y consolidación, de acuerdo con los seguimientos técnicos realizados.
La evaluación posterior combina la observación sobre el terreno con el análisis cartográfico y de las imágenes obtenidas por satélite.
Con esta información se ha determinado que el fuego ha alcanzado al 45,75 % de la superficie plantada, cuya absorción prevista alcanzaba las 5.601 tCO₂.
Las imágenes de Sentinel-2 permiten observar el territorio antes y después del incendio mediante una composición en falso color, sensible a la actividad de la vegetación.

En esta composición, la vegetación sana aparece en tonos rojizos; las reforestaciones jóvenes o con menor cobertura foliar, en grises con tonalidades rojizas; las superficies sin vegetación, como las pistas, en blanco; y las zonas quemadas, en tonos oscuros o negros. Imágenes de Sentinel-2, programa Copernicus de la Unión Europea.

Mijares antes y después del incendio. La imagen principal muestra el contraste entre las superficies quemadas y no quemadas. La fotografía insertada recoge el estado favorable de desarrollo y consolidación que presentaba el proyecto antes del incendio, según los seguimientos técnicos realizados. Puede apreciarse cómo las infraestructuras creadas evitaron una mayor propagación.
Un proyecto forestal es un compromiso a largo plazo
Restaurar es fundamental. Gestionar y prevenir también. Lo sucedido vuelve a recordarnos que recuperar un bosque es solo el principio. Restaurar terrenos degradados permite recuperar masa forestal, biodiversidad y capacidad de absorción de CO₂. Pero, una vez establecido el bosque, comienza otro reto: cuidarlo y hacerlo más resiliente en el tiempo.
La gestión forestal, los tratamientos selvícolas, la reducción de la carga y continuidad del combustible o la diversificación de las masas forman también parte de ese trabajo.
La colaboración entre administraciones, territorio e inversión privada puede desempeñar un papel importante: no solo ayudando a recuperar espacios degradados, sino contribuyendo también a conservar y gestionar nuestros bosques a largo plazo.
Seguimos cuidando el territorio. Seguimos sobre el terreno.
El trabajo continúa con el seguimiento técnico de Mijares, la evaluación de su evolución y la coordinación con las administraciones responsables para determinar qué necesita el territorio.
El objetivo no es únicamente recuperar un espacio afectado. Es seguir cuidándolo, gestionándolo y tomando decisiones basadas en el conocimiento del terreno y en evidencias.
Porque restaurar es fundamental. Gestionar y prevenir también.