Incendios de sexta generación, ¿qué son?

España es el segundo país mediterráneo con más incendios forestales al año, y la situación actual no es favorecedora. La reciente ola de calor sufrida en primavera, y que los expertos han señalado como «poco común», ha elevado la temperatura hasta los 40 °C en muchas zonas de la península, su origen, el calentamiento global. Esta situación afecta del mismo modo al resto de Europa, donde este tipo de fenómenos son cada vez más intensos y frecuentes, generando toda clase de catástrofes encadenadas.

Foto: Gabriel González

La gestión de nuestros bosques para luchar contra el cambio climático es cada vez más necesaria en un contexto donde su vulnerabilidad es mayor y los servicios que nos aportan más esenciales si cabe.

Incendios de sexta generación, ¿qué son?

Hay incendios, como el de Sierra Bermeja, que por su extrema virulencia marcan un antes y un después para los operativos de extinción. Son los llamados incendios de sexta generación, capaces de modificar las condiciones meteorológicas de la zona afectada por las llamas y su entorno más inmediato. Son devastadores, y liberan una cantidad enorme de energía, siendo características las nubes ascendentes que se convierten en piro cúmulos y condicionan la evolución del fuego.

Estos incendios tienen una circulación de aire continua, de ahí su voracidad, ya que el fuego se retroalimenta continuamente de oxígeno. Esto se vió claramente en Málaga, con llamas que superaban los 30 metros de altura y una radiación de calor en 200 metros a la redonda que dificultaba permanentemente las labores de extinción. Son, por lo tanto, fuegos inextinguibles. Sus nubes se pueden disipar o, por el contrario, caer desplomadas: un fenómeno que acontece cuando una capa de aire frío se sitúa justo encima. Además, la situación se agrava si aparecen las denominadas tormentas de fuego, capaces de generar focos secundarios.

Realmente, el incendio malagueño no es el primero de sexta generación en la Península Ibérica… pero sin duda ha sido uno de los más agresivos. El primero que se denominó así aconteció en Portugal en 2017, con medio millón de hectáreas carbonizadas y afectando a una parte de Galicia. Posteriormente, se registraron otros como los incendios forestales de Castilla y León, como el de Ávila, y en el mismo año 2019, los de Tarragona y Canarias.

Las causas que los provocan son diversas. El cambio climático, unido a los cambios en la estructura de la vegetación, con una mayor acumulación de combustible, motivada sobre manera, por el abandono de los usos tradicionales ligados al monte, destacan entre los factores que favorecen este tipo de incendios.

Megaincendios. ¿Se pueden realmente evitar?

Los megaincendios superan normalmente la capacidad de los medios disponibles para hacerlos frente, por lo que es necesario pasar de la visión clásica basada en la extinción a otra que se centre en el diseño de estrategias eficientes de prevención y la gestión activa de los montes. Un punto de vital importancia es educar a las generaciones venideras para que sepan convivir con estos fenómenos, fomentar la participación de la población en el mantenimiento de su entorno a través de las actividades económicas y crear paisajes complejos, formados por bosques resilientes, con mejor capacidad de respuesta frente al fuego.

Foto: Wikimedia – Incendios forestales en Madrid

Otro punto relevante es invertir en una gestión forestal capaz de incidir sobre las causas que provocan los megaincendios y, de esta manera, evitar su ciclo recurrente. Todo ello sin olvidarnos de la necesidad de inversión en selvicultura intensiva y preventiva, con sus principios sostenibles, que permite realizar tratamientos beneficiosos sobre la masa forestal. Así pues, reducir el número de incendios depende, en gran manera, de una correcta gestión de los bosques. Rebajar la cifra de estos incendios forestales pasa por establecer medidas preventivas, de planificación y preservación, que resultan fundamentales para mitigar el número de estos y, por lo tanto, su impacto en el entorno.

Megaincendios en Australia

Un claro ejemplo de estos megaincendios lo tenemos en Australia, donde se ha evidenciado en apenas dos décadas un incremento de la superficie quemada de un 800%. El caso australiano dejó en agosto de 2020 dieciocho millones de hectáreas calcinadas, con una duración cercana a los nueve meses. Esta catástrofe con nombre propio, Black Summer, consumió el 20% del Parque Nacional de las Montañas Azules.

Foto de archivo: Situación del Valle de Iruelas en 2020

Situación en España

En España, el incendio en Navalacruz de agosto de 2021 arrasó con gran parte de la biodiversidad del Sistema Central. En las sierras de la Paramera y Hoyocasero se redujeron a cenizas 22.000 hectáreas de monte, lo que lo convierte en el cuarto fenómeno de este tipo más agresivo de la historia de nuestro país.

El fuego no es el enemigo, la recuperación es posible

Eso sí: aunque los megaincendios no se puedan apagar con los medios disponibles en la actualidad, sí se pueden tomar medidas para evitarlos, mitigar sus consecuencias y reforestar. Un ejemplo de éxito de recuperación de zona incendiada es nuestro proyecto de Sierra de Gredos, con la creación de un nuevo bosque donde crecen más de 100.000 árboles.

En este artículo para Fundación Aquaela fundación del agua, el responsable de nuestro Departamento Técnico, David Sánchez, nos acerca al qué, el cuándo y el cómo de la reforestación desde una perspectiva amplia.

Bosques limpios, no todo es reforestar

Plantar árboles es nuestra piedra angular, el inicio de nuevos bosques, pero en ocasiones la mejor estrategia pasa por la gestión activa de la vegetación existente, facilitando su desarrollo y capacidad de absorción de emisiones. La reducción de la carga de combustible en terrenos forestales es un gran ejemplo de ello, siendo fundamental para reducir la incidencia de los incendios, cada día más devastadores.

Un ejemplo de conservación son los eventos de conservación y limpieza, como el realizado el pasado 21 de julio en el Municipio de El Brull.

Cerca de 50 trabajadores de la empresa Banco Santander, participaron en esta actividad donde recibieron formación sobre la importancia del clareado de los bosques mediante talas moderadas, el uso de ovejas, la gestión de los residuos, así como la posible reutilización de los residuos.

 Incendios de sexta generación, ¿qué son? – Parte 2

Los incendios forestales de sexta generación son un fenómeno insólito que está cambiando nuestra forma de entender la gestión forestal actual. ¿Quieres saber más sobre ella?

La situación de la gestión forestal

Entender la correcta gestión forestal del presente será fundamental para el desarrollo de los futuros bosques. Sobre todo, en el marco recurrente de veranos más prolongados, con olas agresivas de intenso calor y contando con unos recursos cada vez más escasos. Es por ello que diversos estudios evidencian que, entre las distintas políticas de gestión forestal existentes, la más fructífera es la orientada a crear bosques resilientes, es decir, aquella que concentra su trabajo en la adaptación de los ecosistemas a futuros escenarios de cambio climático.

Bosque afectado por la sequía // Foto: RODNAE productions

En efecto, reducir la vulnerabilidad es la opción más razonable, ya que se espera que poco a poco aumenten las perturbaciones dañinas para el monte y los incendios sean más devastadores. En vista de lo relevantes que son los árboles para el ecosistema global, la gestión forestal sostenible será un pilar básico para asegurar que las demandas sociales no comprometan los recursos del futuro.

La composición de la superficie forestal ha sufrido variaciones importantes a lo largo de la historia. En épocas remotas la explotación de madera en nuestro país era puntual, hasta la llegada de dos hechos históricos muy representativos: La Armada Española, con ingentes necesidades de este material, y la industrialización. El aumento de la agricultura y la ganadería también incidieron notablemente en la estructura de la vegetación. A mediados del s. XX se registra una gran actividad repobladora, con una vocación eminentemente restauradora, dominando la plantación de coníferas que posteriormente han favorecido el crecimiento de otras especies gracias a las nuevas condiciones generadas por la instalación del arbolado.

Pero, realmente, es en los últimos 20 años cuando se ha dado el mayor incremento en extensión y frecuencia de los incendios forestales. ¿Los motivos? El cambio climático y los cambios en los usos del suelo.

¿Puedo contribuir al cambio?

Nuestro compromiso se extiende tanto a personas individuales como a empresas. Cada uno de nosotros es una pieza importante en el gigantesco rompecabezas de la regeneración sostenible. Y es que actualmente no basta con prevenir y controlar, como antaño: ahora es necesario buscar una solución práctica a las heridas ambientales. Es urgente construir.

Bosques Sostenibles planta tanto en España como Portugal, orientando a las empresas hacia la visión y misión de la sostenibilidad. Elaboramos proyectos para recuperar espacios degradados y conservar zonas de alto interés ecológico. Así, ayudamos a las empresas a luchar contra el cambio climático con soluciones reales y campañas de reforestaciónDesarrollamos planes para reforestar las áreas degradadas, protegiendo el medio ambiente mediante una lucha activa y real.

Desde Bosques Sostenibles lidiamos para poder revertir la situación de deforestación actual y recuperar la vitalidad de nuestros montes. Todo ello ayudando, además, a equilibrar la nociva huella de carbono que generan las actividades cotidianas de las empresas. Estas, a su vez, tienen la oportunidad de financiar proyectos muy necesarios de prevención, conservación, restauración forestal y otros servicios medioambientales.

Nuestro proyecto en la Sierra de Gredos, inscrito en el Registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción del Ministerio para la Transición Ecológica, es un éxito evidente en cuanto a la recuperación de áreas devastadas por el fuego. Desde 2010 hemos centrado nuestra actividad en contribuir al desarrollo de la biodiversidad, el aumento de la resiliencia de cara al cambio climático y la creación de sumideros de CO₂ mediante plantaciones.

 

Nos encontramos a la vanguardia en aspectos como la compensación de la huella de carbono, y destacamos como caso de éxito en España por Eustafor: la Asociación Forestal Estatal Europea que representa a las empresas que tienen una gestión sostenible. Cualquier empresa o persona puede colaborar a través de Bosques Sostenibles y La Verdad de los Árboles para apoyar estos proyectos de creación de bosques para luchar contra el cambio climático. Ahora tienes la oportunidad de ser parte del proyecto.

¿Quieres formar parte del cambio? ¡Consúltanos!

Y nos hemos quedado sin espacio para más. En el próximo artículo nos centraremos en la situación de la gestión forestal en España y cómo contribuir en la lucha climática.

Autor

Jesus David Sanchez Labrador
Jesus David Sanchez Labrador
Responsable del dpto. Técnico

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