Climate Week NYC 2026: tres aprendizajes para el futuro de la sostenibilidad empresarial

El carbono sigue siendo fundamental. Pero las empresas necesitan mirar más allá: hacia la biodiversidad, el capital natural y proyectos capaces de generar un impacto real y demostrable. Esa es una de las principales conclusiones que nos traemos de Climate Week NYC 2026.

Nuestra CEO, Elena Álvarez Diestro, participó en este encuentro internacional, donde empresas, instituciones, especialistas y organizaciones compartieron perspectivas sobre los desafíos de la acción climática.

Durante la semana, las conversaciones sobre mercados de carbono, conservación de la naturaleza, financiación y desarrollo de proyectos dejaron una idea especialmente clara: la sostenibilidad empresarial está evolucionando hacia soluciones más integrales, exigentes y conectadas con el territorio.

En Bosques Sostenibles llevamos más de 15 años trabajando en proyectos ambientales. Escuchar estas conversaciones nos ha permitido contrastar nuestra experiencia con las tendencias que están marcando la evolución del sector.

Compartimos tres aprendizajes que consideramos especialmente relevantes para las empresas.

1. El carbono sigue siendo importante. La calidad, cada vez más.

El mercado de carbono continúa desempeñando un papel dentro de las estrategias climáticas empresariales.

Las organizaciones necesitan medir y reducir sus emisiones y, cuando corresponde, abordar aquellas que todavía no han podido evitar.

Pero no todos los créditos de carbono son iguales.

Uno de los temas recurrentes durante Climate Week fue la necesidad de reforzar la integridad y la calidad de los proyectos que generan créditos de carbono.

¿Qué significa reforzar la integridad y la calidad de los proyectos que generan créditos de carbono para una empresa?

Que adquirir créditos requiere mirar más allá del precio por tonelada de CO₂.

La adicionalidad, las metodologías utilizadas, la verificación de resultados, la permanencia y la trazabilidad son aspectos fundamentales para evaluar la solidez de un proyecto.

También importa conocer sus riesgos y los mecanismos previstos para gestionarlos.

Y hay otra cuestión que gana protagonismo: los beneficios ambientales y sociales que pueden acompañar a la reducción o absorción de emisiones.

La pregunta ya no es únicamente cuántas toneladas de CO₂ representa un crédito, sino qué garantías existen detrás de ellas.

Para las empresas, disponer de esta información facilita tomar decisiones mejor fundamentadas y comunicar sus contribuciones ambientales con mayor rigor.

2. Del carbono al capital natural: entender el valor de la naturaleza en su conjunto

Un bosque no es solo un almacén de carbono. También alberga biodiversidad, participa en el ciclo del agua, protege el suelo y mantiene relaciones esenciales con las comunidades y actividades que dependen del territorio.

Durante Climate Week, esta visión más amplia de la naturaleza estuvo presente en numerosas conversaciones.

El concepto de capital natural ayuda a comprenderla. Se refiere al conjunto de recursos y sistemas naturales que sostienen nuestra vida, nuestro bienestar y buena parte de la actividad económica. Bosques, suelos, agua y biodiversidad forman parte de ese capital.

Durante años, buena parte de la conversación empresarial sobre proyectos ambientales se ha centrado en el carbono. Sin embargo, los retos climáticos y ambientales están conectados.

La pérdida de biodiversidad puede afectar a la capacidad de los ecosistemas para recuperarse. La degradación del suelo influye en la disponibilidad de agua. Y los cambios en los ecosistemas pueden tener consecuencias para las actividades económicas que dependen de ellos.

Por eso, evaluar un proyecto únicamente por las toneladas de CO₂ que genera puede ofrecer una visión incompleta de su contribución.

Para las empresas, incorporar el capital natural a sus decisiones significa empezar a hacerse preguntas más amplias:

  • ¿Qué ecosistemas estamos contribuyendo a conservar o restaurar?
  • ¿Qué beneficios ambientales y sociales genera el proyecto?
  • ¿Cómo se miden y documentan esos resultados?
  • ¿Qué valor puede aportar a largo plazo?

No se trata de restar importancia al carbono. Se trata de comprender que el carbono forma parte de una realidad ambiental mucho más amplia.

3. Para generar un mayor impacto necesitamos proyectos capaces de crecer sin perder sus raíces

Otro de los grandes temas de Climate Week fue cómo movilizar más recursos hacia la conservación y restauración de la naturaleza. Existe interés por financiar soluciones ambientales, pero transformar ese interés en proyectos reales requiere superar importantes desafíos.

  1. Los proyectos necesitan información rigurosa, una estructura adecuada, mecanismos de seguimiento y una evaluación clara de sus riesgos y resultados.
  2. También necesitan una perspectiva a largo plazo.

En este contexto, apareció una idea especialmente relevante:

Trabajar desde lo local no está reñido con generar impacto a gran escala.

De hecho, el conocimiento del territorio es fundamental para desarrollar proyectos ambientales sólidos. Cada lugar tiene sus propias características: ecosistemas, condiciones climáticas, necesidades de restauración, usos del suelo y comunidades vinculadas a él. Conocer esa realidad permite diseñar intervenciones más adecuadas y realizar un seguimiento de su evolución. Al mismo tiempo, conectar distintos proyectos y aplicar criterios comunes de medición y seguimiento puede facilitar iniciativas de mayor alcance.

Para las empresas, esto abre una reflexión importante. La escala de un proyecto es relevante, pero también lo son su calidad, su adaptación al territorio y su capacidad para mantener los resultados en el tiempo.

El reto no es simplemente hacer proyectos más grandes. Es desarrollar proyectos que puedan crecer manteniendo el rigor y el conocimiento de cada territorio.

¿Qué significan estos aprendizajes para las empresas?

Las tres conclusiones apuntan en una misma dirección. La sostenibilidad empresarial necesita avanzar hacia decisiones ambientales cada vez mejor fundamentadas. Esto implica considerar el carbono, pero también la biodiversidad, el agua, el suelo y los impactos sociales de los proyectos. Implica exigir calidad y trazabilidad, conocer los riesgos y comprender qué resultados pueden demostrarse. Y también requiere encontrar formas de desarrollar y financiar proyectos ambientales con una visión de largo plazo.

En Bosques Sostenibles trabajamos desde esta perspectiva, combinando el desarrollo de proyectos propios en España y Portugal con una cartera de soluciones climáticas internacionales. Nuestra experiencia en el territorio, junto con las herramientas de seguimiento y trazabilidad, nos permite acompañar a las empresas en la selección y desarrollo de proyectos adaptados a sus necesidades. Porque no existe una única solución válida para todas las organizaciones. Lo importante es comprender qué necesita cada empresa y qué proyectos pueden ayudarla a avanzar con rigor.

De Nueva York al territorio: seguir convirtiendo las ideas en acción

Climate Week NYC nos ha permitido escuchar diferentes perspectivas sobre el futuro de la acción climática y contrastarlas con nuestra experiencia.

Volvemos con una convicción reforzada: la calidad, el capital natural y la trazabilidad serán fundamentales para desarrollar proyectos ambientales capaces de generar valor a largo plazo.

Pero las grandes conversaciones internacionales necesitan encontrar su reflejo en el territorio: En los bosques que se conservan. En los ecosistemas que se restauran. En los proyectos que se desarrollan y acompañan durante años. Y en las empresas que deciden formar parte de ese camino.

Porque avanzar hacia una economía más sostenible no consiste únicamente en asumir compromisos. Consiste en convertirlos en acciones que podamos conocer, seguir y demostrar.

Autor

Imagen de Christian Salazar
Christian Salazar
Comunicación & Social Media / Transformación Digital

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